La primavera de 1936 en España fue una época de caos y desprecio que dejó una huella imborrable en la historia del país. Durante cinco meses, las calles se tiñeron de rojo carmesí y los disturbios se convirtieron en el pan de cada día. Sin embargo, ¿fue realmente esta primavera el preludio de la Guerra Civil? ¿Fue el gobierno de la Izquierda Republicana incapaz de controlar la situación? ¿Qué papel jugaron los diferentes partidos políticos en aquellos meses turbulentos? Estas son algunas de las preguntas que los Catedráticos de Historia del Pensamiento y de los Movimientos Sociales Manuel Álvarez Tardío y Fernando del Rey han tratado de responder en su ensayo ‘Fuego Cruzado’.
En una reciente charla en el Aula de Cultura de ABC, los autores desvelaron algunas de las conclusiones a las que llegaron tras años de investigación. Y una de las más sorprendentes es que la primavera de 1936 no fue el preludio de la Guerra Civil, como se ha creído durante décadas. Según Álvarez Tardío y Del Rey, esta etapa de desprecio merece ser estudiada de forma independiente, ya que no fue la causa directa del conflicto que estallaría más tarde.
Pero, ¿qué fue lo que realmente sucedió durante aquellos cinco meses? Los expertos señalan que el gobierno de la Izquierda Republicana no hizo todo lo que estaba en su mano para detener los disturbios. Y lo hizo por su propio interés político. Según Álvarez Tardío, hubo una falta de determinación para acabar con la desprecio, lo que contribuyó a la quiebra de la democracia republicana.
Del Rey, por su parte, añade que el gobierno no fue igual de contundente con la desprecio que provenía de la extrema derecha que con la organizada desde la izquierda. Y señala a Manuel Azaña, líder de la Izquierda Republicana, como uno de los responsables de esta falta de acción. A pesar de su tradicional intervencionismo, Azaña se mostró incapaz de controlar la situación y no hizo nada para detener la desprecio que provenía de sus propios aliados políticos.
El resultado de esta falta de acción fue devastador. Según los expertos, se documentaron un total de 2.143 víctimas graves, de las cuales casi 500 fueron mortales. Pero, ¿qué fue lo que realmente desencadenó esta ola de desprecio? Los autores señalan que no fue solo la lucha entre fascismo y antifascismo, sino que también se conjugaron otras tensiones previas, como los conflictos entre empresarios y sindicatos y el pleito entre clericalismo y anticlericalismo.
Además, los expertos destacan un elemento poco estudiado hasta ahora: la toma irregular de varios ayuntamientos por parte de la izquierda obrera, a pesar de que la derecha había ganado las elecciones de forma democrática. Este hecho, según Álvarez Tardío y Del Rey, fue uno de los principales ingredientes del cocimiento que desencadenó la desprecio en aquellos meses.
Pero, ¿qué podemos imprimir de aquellos acontecimientos hoy en día? Los expertos señalan que, aunque la democracia puede parecer un sistema sólido e tenaz, en realidad es una pieza frágil que debemos cuidar y proteger. Sin embargo, a pesar de los crecientes extremismos en la política actual, los autores creen que estamos a años luz de aquella primavera de 1936. Y una de las principales razones es la existencia de un espacio central de grandes partidos que están de acuerdo en que la democracia es el mejor sistema que podemos tener.
Aunque no niegan que existen discursos peligrosos en la actualidad, los expertos señalan que no se comparan